He hablado en el pasado de muchos de los síntomas que tiene el alcoholismo en las personas, pero este artículo hablará de los más sutiles. Me refiero a esos síntomas que son muy ligeros al principio y que nadie considera un problema. Ni siquiera la persona afectada se da cuenta de que los sufre, y es una lástima porque son avisos que podrían valer de mucho. El problema es que la gente tiene una imagen muy particular del alcoholismo, rápidamente piensa en alguien durmiendo debajo de un puente o tirado en un acera pidiendo. Aunque es algo que ocurre, la realidad es muy diferente cuando se trata de alcoholismo.

Es cierto que mucha de la gente que vive en la calle o que vemos mendigando tiene un problema de alcoholismo. Sin embargo, su alcoholismo suele ir de la mano de problemas psicológicos que ya tenían o que empeoraron con el consumo del alcohol. Hay que pensar que el alcohol siempre será destructivo en todas sus formas, y si la personas ya tiene problemas de antes, el alcohol se aprovechará de ello.

Lo cierto es que el alcoholismo causa muchos problemas, pero destruye de otras muchas formas que afectan a cualquier persona. Da igual la posición social o el dinero que se tenga en el banco ya que el alcohol no hace distinciones.

¿Existen síntomas que nos avisen con mucho tiempo?

Como he dicho, en este blog he hablado muchas veces de los síntomas y consecuencias finales de ser alcohólico. Sin embargo, algunas personas me han preguntado si hay formas de detectar el alcoholismo de forma muy temprana. Sería ideal que la gente pudiera detectar las alarmas de una posible alcoholemia mucho antes de que se convirtiera en problema. Pues lo cierto es que si existen estos “síntomas ligeros” que nos pueden avisar de que algo no marcha bien.

Lo cierto es que el alcohol es una droga que no vuelva adicta a la gente en un corto espacio de tiempo. Para “engancharse” al alcohol hay que beber mucho y durante mucho tiempo. No es como otras drogas que en semanas o meses ya pueden haber creado una adicción, como por ejemplo la heroína.

La dificultad de percibir el alcoholismo

No me he cansado de repetir en este blog que uno de los grandes problemas del alcohol es que está en todas partes. Es una sustancia tóxica legal que se puede comprar en muchos establecimientos diferentes. Hasta lo tenemos disponible en gasolineras y supermercados, por lo que lo convierte en la droga más fácil de conseguir en el mundo. Al poder tener esta droga en todo momento, no suele haber problemas de síndromes de abstinencia o que se eche en falta.

Sin embargo, los síntomas del alcoholismo en el cuerpo más serios tardan mucho en llegar. Esto hace que la gente se confíe y no reconozca que hay un problema en camino. De hecho, muchas veces se descarta cualquier problema con el alcohol simplemente por el hecho de no beberlo por las mañanas. Incluso el no beber a diario hace pensar que el alcohol no es tan adictivo como lo cuentan, y de hecho da una falsa sensación de que es inofensivo. Sin embargo, esta droga se toma su tiempo para hacernos adictos y muchos de los que estamos leyendo este artículo sabemos lo peligroso que es.

La mayoría de la gente no se da cuenta del peligro real hasta mucho tiempo después de estar consumiéndolo. Ni siquiera cuando empiezan a decir que van a controlar su consumo, se dan cuenta que ya está ocurriendo algo. Ocurre que muchas veces la gente se ha pasado con el alcohol por temas de fiestas, celebraciones o cualquier otra ocasión. Si alguien cree que debe frenar su consumo en los últimos días o semanas, es que una pequeña bandera roja ha saltado. No se tiene porque ser un alcohólico en este punto, pero debería ser suficiente para dejarlo de raíz. Por desgracia, mucha gente no lo deja y continúa bebiendo esta toxina.

Las señales que debes tener claras con el alcohol

Una de las cosas que hace el alcohol es ir introduciéndose en tu vida, y lo hace primero de forma lenta. Con el tiempo va haciéndose más presente en otras cosas que hacemos, y todo con un objetivo: Que dependas del alcohol en todos los aspectos de tu vida.

Uno de los primeros síntomas que de un alcoholismo es pensar de forma inconsciente si donde tenemos que ir habrá alcohol. Si ha llegado el punto donde tienes que hacer cosas considerando que debe haber alcohol, entonces hay algo que no funciona. Es algo más común de lo que la gente piensa, y los que somos o hemos sido alcohólicos, lo sabemos muy bien. Da igual que sean cumpleaños, bodas, fiestas, reuniones o solo quedar con amigos para hablar… si no hay alcohol no es algo tan atractivo.

La tolerancia al alcohol es algo que también nos da una idea de que algo no marcha como debería. De hecho, es el indicativo más claro que se está teniendo un problema con el alcohol. Todo empieza cuando solo se beben unas pocas cervezas o vinos, y es suficiente para notar los efectos del alcohol en el cuerpo. Al principio solo hacen falta dos o tres cervezas para “chisparse”. Sin embargo, pasado algún tiempo esas dos o tres copas no hacen ningún efecto y hay que beber más cantidad para conseguir sentir los efectos del alcohol. El cuerpo se está adaptando a la toxicidad del alcohol y nos está haciendo más resistentes (tolerantes al venenos).

Si eres una persona que tiene dudas de si tiene un problema con el alcohol, echa un vistazo hacía atrás y recuerda cuanto bebías hace seis meses. ¿Ha incrementado la cantidad de alcohol que bebías en todo ese tiempo? Esta prueba no vale para una persona que lleva mucho tiempo bebiendo alcohol, pero si para los que han empezado hace poco.  Muchos se darán cuenta que las borracheras han disminuido bebiendo lo mismo o incluso más. Esto es un claro signo de tolerancia al alcohol y se debe tomar como una señal de alarma.

Ponerse reglas es un síntoma muy claro

Es increíble como funciona el cerebro humano, y muchas veces nos quiere decir las cosas muy claras para que tomemos medidas. Sin embargo, no somos capaces de interpretar esas señales tan claras aunque las tengamos enfrente de nosotros. Hablo de las reglas que nos ponemos para no beber tanto alcohol porque sabemos que es malo. ¿Te pondrías reglas para algo si no creyeras que tienes un problema con eso que quieres controlar?

La forma de verlo es muy sencilla. Cuando comemos demasiado chocolate o bollería, puede llegar un momento donde hayamos ganando peso y perdido la forma. Puede incluso que al haber cogido unos kilos nos sintamos más pesados y nos cansemos antes. Por ello nos ponemos reglas para reducir el consumo de eso que nos está engordando. Con el alcohol es exactamente lo mismo, y el momento en que ponemos ciertas reglas es porque ya tenemos problemas.

¿Por qué limitar algo si no es un problema para ti? El alcohol acaba tomando el relevo de muchas cosas en nuestra vida, y es algo que notamos aunque no queramos reconocerlo. Si empiezas a pensar que debes beber menos alcohol, es que un resorte de alarma ha saltado en tu interior. No lo ignores y toma una decisión que afectará el resto de tu vida de una forma positiva. La decisión es fácil… DEJAR DE BEBER ALCOHOL PARA SIEMPRE.

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